Insomnio y fatiga crónica en la endometriosis. ¿Cómo dormir lo suficiente cuando el dolor es incesante?

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Abres los ojos por la mañana y lo primero que piensas es: "¿Cómo voy a aguantar este día?". Aunque hayas pasado ocho horas en cama, te sientes como si hubieras corrido una maratón o peleado en el ring anoche. Sientes el cuerpo pesado, los párpados pegajosos y el cerebro está paralizado. Tus amigos dicen: "Tienes que acostarte más temprano", "Debe ser el equinoccio de primavera". Pero sabes que es algo más.

No se trata solo de falta de sueño. Se trata de "Endo Fatiga": fatiga crónica asociada con la endometriosis, que mina la energía de millones de mujeres. Luego está la "Dolosomnia" (una combinación de las palabras dolor - dolor y insomnio – insomnio), o noches mirando al techo porque el dolor pélvico te mantiene despierta. Si sientes que estás en un círculo vicioso de dolor y agotamiento, este artículo es para ti. Entender por qué sucede esto es el primer paso para recuperar tu regeneración.

¿Por qué estás tan increíblemente cansado? (¡No es pereza!)

Lo más importante que debes entender para dejar de culparte: tu fatiga tiene una causa biológica. endometriosis Es una inflamación crónica que afecta a todo el cuerpo. El sistema inmunitario trabaja a toda velocidad las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Produce citocinas proinflamatorias para combatir los brotes de enfermedades, a los que trata como "intrusos".

Es como si tu cuerpo estuviera luchando constantemente contra una gripe fuerte, incluso si no tienes fiebre. Esta batalla interna consume enormes cantidades de energía. Por eso te sientes agotada incluso después de actividades sencillas como ducharte o ir de compras. Es una fatiga sistémica que no se puede "quitar" en un solo fin de semana. A eso se suma el estrés oxidativo y la deficiencia de hierro (anemia) que suele acompañar a las enfermedades, como resultado de las menstruaciones abundantes. No eres perezosa. Estás enferma, y ​​tu cuerpo está trabajando duro para mantener el equilibrio.

Painsomnia: cuando el dolor te despierta por la noche

La noche es un momento difícil para las mujeres con dolor crónico. Durante el día, los estímulos —trabajo, conversaciones, llamadas— distraen al sistema nervioso de las señales que fluyen del cuerpo. Cuando se apaga la luz y se hace el silencio, te quedas sola con tu dolor. El cerebro empieza a percibir cada contracción con mayor intensidad.

Además, el dolor desencadena la liberación de cortisol (la hormona del estrés). Fisiológicamente, los niveles de cortisol deberían disminuir por la noche para dar paso a la melatonina (la hormona del sueño). En tu caso, ocurre lo contrario: el dolor estresa tu cuerpo, el cortisol aumenta y te quedas en la cama con el corazón palpitante, incapaz de tranquilizarte. Es un círculo vicioso: el dolor te impide dormir y la falta de sueño reduce tu umbral de dolor, haciéndote sentirlo con mayor intensidad al día siguiente.

Ingeniería de camas: posiciones que salvan la noche

Cuando los analgésicos no son suficientes, la biomecánica se vuelve crucial. La postura corporal puede exacerbar o aliviar la tensión del suelo pélvico. Dormir boca abajo suele ser imposible con endometriosis (presión sobre órganos sensibles). Dormir boca arriba con las piernas rectas, por otro lado, tensa el músculo psoas, que conecta la columna vertebral con las piernas y recorre la pelvis. psoas Esto es una garantía de dolor en la parte baja de la espalda y del abdomen inferior.

Tu mejor amiga es una almohada, o mejor tres. Prueba la posición fetal (de lado) con una almohada entre las rodillas. Este sencillo truco alinea las caderas y alivia la presión sobre la articulación sacroilíaca. Si prefieres dormir boca arriba, asegúrate de colocar un cojín grande o una manta enrollada debajo de las rodillas. Flexionar ligeramente las piernas relaja los músculos. vientre Y alivia la tensión de la zona lumbar. Crea un "nido" en la cama donde tus músculos no tengan que luchar contra la gravedad.

Melatonina: más que una ayuda para dormir

Para dormir lo suficiente, conviene recurrir a la medicación, pero hágalo con prudencia. La melatonina se asocia principalmente con el jet lag y la dificultad para conciliar el sueño. Sin embargo, en el contexto de la endometriosis, tiene un doble significado. Badania Demuestran que la melatonina es un poderoso antioxidante y tiene efectos analgésicos en el dolor crónico.

Tomar melatonina (en dosis determinadas por el médico, a menudo superiores a las de los suplementos dietéticos) no solo facilita conciliar el sueño, sino que también mejora la calidad del sueño profundo, donde se produce la regeneración tisular. También conviene tomar magnesio, preferiblemente en forma de glicinato o malato, por la noche. El magnesio tiene un efecto relajante muscular (reduciendo las contracciones uterinas) y calma el sistema nervioso. Algunos expertos también recomiendan el uso prudente de aceites de CBD, que pueden ayudar a romper el ciclo de dolor y ansiedad.

Higiene del sueño para usuarios avanzados

Cuando el dolor te acompaña constantemente, los consejos habituales como "ventilar la habitación" pueden no ser suficientes. Necesitas técnicas que "engañen" a tu sistema nervioso. Si estás acostado en la cama y sientes un pánico creciente de no poder dormir, levántate. Estar acostado en la cama y dar vueltas en la cama solo codifica la asociación en tu cerebro: cama = frustración. Ve a otra habitación, lee un libro con luz amarilla, respira profundamente para tranquilizarte. Vuelve a la cama solo cuando sientas somnolencia.

Prueba técnicas de distracción como escuchar audiolibros, podcasts (¡con temas neutros!) o ejercicios de relajación (por ejemplo, Yoga Nidra). La idea es mantener la mente ocupada en algo más que analizar el dolor de estómago. También vale la pena invertir en una manta con peso (que mencioné en la sección de gadgets), que presiona el cuerpo, enviando una señal de seguridad y reduciendo la ansiedad.

Siesta ¿salvación o trampa?

Cuando estás crónicamente cansado, la tentación de echarte una siesta durante el día es abrumadora. Y no tiene nada de malo, siempre y cuando lo hagas estratégicamente. Una siesta larga de dos horas por la tarde puede interrumpir tu ciclo de sueño y dejarte mirando al techo de nuevo por la noche.

Intenta tomar siestas rápidas de 20 minutos: esto es suficiente para restablecer tu cerebro, pero no para entrar en una fase de sueño profundo de la que sea difícil despertar. Si necesitas dormir más tiempo, intenta dormir un ciclo completo (90 minutos). Y lo más importante: no te sientas culpable por descansar. Tu cuerpo está librando una dura batalla. La recuperación no es un lujo; es un elemento clave de tu tratamiento, tan importante como... dieta o medicamentos.

Źródła:

  • Ramin-Wright, A., et al. (2018). Fatiga: un síntoma en la endometriosis. – Estudio confirma que la fatiga es un síntoma independiente y significativo de la endometriosis, asociado a depresión y dolor.
  • Schwertner, A., et al. (2013). Eficacia de la melatonina en el tratamiento de la endometriosis: ensayo de fase II, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo. – Una publicación que muestra que la melatonina puede reducir el dolor pélvico y mejorar la calidad del sueño en los pacientes.
  • Pautas de la Fundación del Sueño para el Dolor Crónico. – Recomendaciones sobre higiene del sueño y posiciones para dormir para personas que sufren dolor crónico.

Marta Pietrzak

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