Menstruaciones dolorosas. ¿Qué ayuda cuando el dolor interfiere con la vida normal?

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Hay días del mes en los que te despiertas por la mañana y ya lo sabes. Barriga El día se hace eterno, te duele la espalda, sientes las piernas pesadas y la idea de ir al trabajo o a la universidad te resulta abrumadora. Tomas el primer analgésico, luego el segundo, te recuestas de lado con una almohada contra el estómago y cuentas las horas que faltan para que termine el día.

Si esto te suena familiar, no estás sola. La menstruación dolorosa afecta a la mayoría de las mujeres en edad reproductiva, pero el grado en que impacta la vida diaria varía mucho. Algunas mujeres experimentan molestias leves que desaparecen con una sola pastilla. Otras experimentan un dolor tan intenso que les impide funcionar con normalidad, les obliga a faltar al trabajo o a la escuela, vomitan o se desmayan. Estas son dos situaciones completamente diferentes, aunque a ambas se las conoce coloquialmente como "menstruación dolorosa".

Menstruaciones dolorosas: causas o qué está sucediendo realmente en tu cuerpo.

Para comprender el dolor, es importante saber qué lo causa. Médicamente, existen dos tipos de menstruaciones dolorosas.

La dismenorrea primaria es un dolor que no tiene una causa médica subyacente. Generalmente aparece en los primeros años después de la menarquia, es decir, la primera menstruación, y es un mecanismo puramente fisiológico. Durante la menstruación, el útero produce prostaglandinas, sustancias que provocan las contracciones necesarias para la expulsión del tejido. endometrioEn algunas mujeres, los niveles de prostaglandinas son simplemente más altos, las contracciones son más fuertes y los vasos sanguíneos del útero se estrechan más, lo que provoca compresión tisular y dolor. Este es el mismo mecanismo que causa el dolor en el músculo cardíaco durante un infarto, aunque de forma más leve. De ahí esta sensación tan real e intensa.

La dismenorrea secundaria es un dolor que tiene una afección médica subyacente específica. La más común de ellas es endometriosisSin embargo, también son posibles la adenomiosis, los miomas uterinos, los defectos anatómicos, la enfermedad inflamatoria pélvica y las adherencias derivadas de cirugías previas. Los dolores menstruales secundarios suelen aparecer o empeorar en la edad adulta, aunque la endometriosis puede afectar a niñas muy pequeñas.

La clave para comprender tu propio cuerpo reside en esta distinción. Si tus menstruaciones siempre han sido dolorosas, pero el dolor se controla con una sola pastilla y no afecta significativamente tu vida diaria, probablemente se trate de dolor primario. Si el dolor empeora con el tiempo, las menstruaciones se vuelven más abundantes y aparecen otros síntomas. síntomas Si experimenta dolores menstruales intensos (dolor durante las relaciones sexuales, dolor al orinar o defecar, dolor a mitad del ciclo, fatiga crónica), es señal de que conviene acudir a un especialista para comprobar qué está causando los períodos menstruales muy dolorosos.

Cuando el dolor deja de ser “normal”

Muchas mujeres se hacen esta pregunta porque los mensajes sociales son muy contradictorios. Por un lado, se oye decir: "Todas las mujeres sufren así, es parte de la belleza femenina", mientras que, por otro, las campañas de concienciación afirman que sentir dolor hasta ese punto no debería ser lo normal.

La verdad es que los periodos dolorosos son molestos, pero no deberían paralizar tu vida. Si reconoces alguno de los siguientes síntomas, son señales claras de que debes consultar a un ginecólogo, preferiblemente uno especializado en endometriosis.

El dolor es tan intenso que faltas con frecuencia al trabajo, a la escuela y a eventos importantes. Los analgésicos comunes dejan de hacer efecto o necesitas tomar dosis cada vez mayores. El dolor dura más de los dos o tres primeros días de tu menstruación y también aparece en otros momentos de tu ciclo. Otros síntomas incluyen relaciones sexuales dolorosas, deposiciones dolorosas, sangre en la orina o las heces durante la menstruación, desmayos y vómitos a causa del dolor. La menstruación es muy abundante, con coágulos grandes, y te sientes crónicamente agotada (posiblemente anemia). El dolor empeora año tras año, aunque antes era "tolerable". Hay antecedentes familiares de endometriosis, adenomiosis u otras afecciones ginecológicas.

Estos no son síntomas que debas ignorar. Son mensajes que tu cuerpo intenta comunicarte. En Polonia, el tiempo promedio desde la aparición de los primeros síntomas hasta el diagnóstico de endometriosis es de siete a diez años, principalmente porque el dolor menstrual suele ser minimizado tanto por quienes te rodean como por la propia paciente. Cuanto antes empieces a buscar la causa, mejor.

Lo que realmente ayuda: farmacología

Comencemos con lo que funciona más rápido: los medicamentos. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, el naproxeno o el ketoprofeno, son la opción clásica para los dolores menstruales. Su mecanismo de acción es específico: inhiben la producción de prostaglandinas, las mismas sustancias que causan el dolor. Un detalle clave que pocas personas mencionan es el momento de la administración. Los AINE funcionan mejor si se empiezan a tomar justo antes o al comienzo del dolor, no cuando ya se ha desarrollado. Si sabes que tu menstruación comienza un viernes, toma la primera dosis el jueves por la noche o el viernes por la mañana, antes de que aparezca el dolor.

El paracetamol es menos eficaz en los periodos menstruales dolorosos porque no inhibe las prostaglandinas, pero puede ser útil en combinación con AINE o en mujeres que no pueden tomar AINE debido a contraindicaciones estomacales, renales u otras.

Los anticonceptivos hormonales, especialmente los combinados o los que contienen un progestágeno como el dienogest, son una herramienta eficaz para reducir los dolores menstruales intensos, sobre todo en casos de endometriosis. La decisión de utilizarlos recae en su médico, quien evaluará su situación, antecedentes familiares y posibles contraindicaciones.

Si los medicamentos habituales dejan de funcionar, no aumente la dosis por su cuenta. En su lugar, pida cita con un especialista para averiguar la causa del aumento del dolor.

Lo que realmente ayuda es el calor, un aliado subestimado.

Aplicar una bolsa de agua caliente sobre un dolor de estómago no es solo un remedio casero de la abuela. Es una estrategia con un sólido respaldo científico, que funciona mediante un mecanismo conocido en medicina como la teoría del dolor controlado. Al aplicar calor a la piel, se activan los termorreceptores, cuyos impulsos llegan al cerebro más rápido que las señales de dolor. En otras palabras, el calor literalmente "cierra la puerta" en la médula espinal y bloquea el flujo de información sobre el dolor hacia el cerebro. Además, la temperatura elevada dilata los vasos sanguíneos, mejora el flujo sanguíneo a los músculos tensos y ayuda a relajar el suelo pélvico contraído.

Una bolsa de agua caliente, una compresa tibia, una bañera o un masajeador especial funcionan según el mismo principio. También vale la pena considerar los dispositivos modernos que combinan dos métodos de alivio del dolor científicamente probados: el calor y la electroestimulación. masajeador Disponible en nuestra tienda online, EndoMe combina el calor relajante del grafeno con la tecnología TENS, que bloquea eficazmente las señales de dolor y ayuda a relajar las contracciones uterinas. También alivia el dolor de espalda que se irradia desde la pelvis, que puede ser tan molesto como el dolor abdominal bajo en mujeres con menstruaciones muy dolorosas y endometriosis.

Un consejo práctico que muchas mujeres desconocen: el calor y la electroestimulación transcutánea (TENS) funcionan mejor cuando se usan de forma profiláctica, es decir, cuando se empieza a usar el dispositivo antes de que el dolor se desarrolle por completo, no cuando se está retorciéndose de dolor.

Lo que realmente ayuda: dieta, ejercicio y hierbas.

Dieta Los medicamentos antiinflamatorios durante la menstruación pueden tener un impacto significativo en la intensidad del dolor. Limitar el consumo de azúcar, alcohol, carne roja, alimentos fritos y lácteos la semana anterior a la menstruación reduce la intensidad del dolor en muchas mujeres. Aumentar la ingesta de ácidos grasos omega-3 (pescado azul, linaza, nueces), verduras de hoja verde, cúrcuma, jengibre y magnesio actúa sobre las mismas vías inflamatorias que los medicamentos, pero de forma más suave.

Paradójicamente, el ejercicio es uno de los métodos mejor estudiados para aliviar los dolores menstruales. No se trata de ejercicio intenso, sino de actividades suaves como caminar, yoga, natación o pilates. Las endorfinas que se liberan durante el ejercicio tienen un efecto analgésico, y la mejora del flujo sanguíneo al suelo pélvico reduce los cólicos.

Las hierbas son un área que tiene una larga historia de uso tradicional y cada vez más investigar ensayos clínicos. Algunas plantas, como el jengibre, la cúrcuma, el sauzgatillo, el jengibre silvestre, el hinojo y la frambuesa, tienen propiedades antiespasmódicas, antiinflamatorias o reguladoras del ciclo. Lo mejor es adaptar la selección de hierbas a tu ciclo y bienestar, preferiblemente con la ayuda de un herbolario, fitoterapeuta o médico que practique medicina integrativa. En la tienda EndoMe encontrarás mezclas de hierbas orgánicas Compuesta teniendo en cuenta las diferentes fases del ciclo y las necesidades de las mujeres con endometriosis y menstruaciones dolorosas, puede ser una alternativa práctica a la preparación de mezclas caseras.

El magnesio, la vitamina B6, la vitamina D y los ácidos grasos omega-3 son suplementos que, según estudios, son muy eficaces para reducir la intensidad de los dolores menstruales. Sin embargo, la suplementación debe ser específica, preferiblemente tras realizar análisis de sangre para determinar los niveles hormonales, y no debe tomarse indiscriminadamente.

Lo que realmente ayuda: la fisioterapia uroginecológica.

Esta herramienta, aún poco valorada en Polonia, puede marcar una gran diferencia. Los músculos del suelo pélvico en mujeres con dolor crónico suelen estar excesivamente tensos, lo que genera dolor e intensifica las contracciones uterinas durante la menstruación. Un fisioterapeuta uroginecológico puede evaluar esta tensión, enseñar técnicas de relajación, respiración diafragmática, automasaje y, en ocasiones, aplicar terapia manual.

Si sus períodos dolorosos persisten a pesar de los medicamentos y otros métodos, fisioterapia La uroginecología suele ser la pieza que falta en el rompecabezas.

Qué puedes hacer hoy

Lleva un diario de tu ciclo menstrual. Anota qué día te duele, qué tan intenso es el dolor (en una escala del uno al diez), qué te ayuda, qué no y cualquier otro síntoma (náuseas, diarrea, desmayos, dolor durante las relaciones sexuales). Después de tres o cuatro ciclos, tendrás una respuesta concreta que podrás compartir con tu médico.

Asegúrate de no ignorar tus síntomas. Si faltas al trabajo con frecuencia debido a la menstruación, no es "normal". Es una señal de que deberías hacerte la prueba.

Haz un cambio que puedas mantener. Podría ser una bolsa de agua caliente todos los días durante los dos primeros días de tu periodo, magnesio por la noche, un paseo corto durante tu periodo o té de jengibre por la mañana. La constancia en pequeños hábitos da mejores resultados que los cambios drásticos que se mantienen durante una semana.

Encuentra uno bueno ginecólogoPreferiblemente uno especializado en endometriosis. Los períodos muy dolorosos son motivo para obtener un diagnóstico, no para justificar la excusa de que "otras lo pasan peor".

Recuerda que un periodo doloroso no te define como mujer, pero merece ser tomado en serio. Cada método descrito funciona mejor con regularidad, no como una emergencia. Tu cuerpo merece cuidados, ya sea que el dolor sea leve o tenga una causa más profunda. Y si te identificas con alguna de las señales de alerta descritas, considéralas una señal de que es hora de buscar respuestas, no solo otra pastilla.

Źródła:

  • Guía de la ESHRE "Endometriosis", Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología, 2022.
  • Proctor M., Farquhar C., "Diagnóstico y tratamiento de la dismenorrea", BMJ, 2006 (revisión clásica, todavía ampliamente citada).
  • Melzack R., Wall PD, "Mecanismos del dolor: una nueva teoría", Science, 1965 (publicación original de la teoría de la compuerta del dolor).
  • Pattanittum P. et al., "Suplementos dietéticos para la dismenorrea", Base de datos Cochrane de revisiones sistemáticas, 2016.
  • Sociedad Polaca de Ginecología y Obstetricia, recomendaciones para el tratamiento de la menstruación dolorosa y la endometriosis.

Marta Pietrzak

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