Ataque repentino de dolor en público: ¿Cómo ayudar eficazmente a una persona con endometriosis?

Un ataque repentino y violento de contracciones dolorosas en la endometriosis , conocido clínicamente como brote sintomático , puede ser extremadamente traumático y paralizante en un lugar público: en la calle, en un centro comercial, en el trabajo o en el transporte público. La intensidad de estos síntomas se compara en la literatura médica con el dolor del parto, el cólico renal agudo o los síntomas asociados a un infarto. Un dolor tan repentino puede provocar una respuesta de shock, una caída brusca de la presión arterial, náuseas intensas o incluso la pérdida total del conocimiento. Como acompañante o testigo de un episodio así, usted actúa como un sistema de apoyo fundamental. Su función no es diagnosticar, sino organizar el entorno de manera eficiente, proteger la privacidad y brindar primeros auxilios adecuados que le permitan sobrevivir a los momentos más difíciles del ataque.
Primeros auxilios físicos: estabilización y protección de la intimidad.
Cuando una persona con endometriosis palidece repentinamente, sufre sudores fríos, experimenta una fuerte flexión refleja del torso o se ve obligada a sentarse de inmediato, el primer y más importante paso es asegurar una posición segura. Si es posible, ayúdela a sentarse con apoyo o a acostarse de lado. La posición fetal proporciona un alivio notable, ya que permite la relajación natural de los músculos abdominales y del suelo pélvico tensos. La mayor carga psicológica y el factor que intensifica la ansiedad en un momento así puede ser la presencia de personas ajenas a la situación. Es recomendable proteger inmediatamente a la paciente con el propio cuerpo o pedir a quienes la rodean que creen una barrera discreta. La sensación de ser objeto de atención no deseada aumenta drásticamente los niveles de cortisol y adrenalina en la sangre, lo que, a través del sistema nervioso simpático, intensifica aún más las contracciones vasculares y del músculo liso del suelo pélvico.
Si un ataque viene acompañado de dificultad para respirar, desmayos o náuseas, se debe brindar asistencia inmediata para desabrochar cualquier prenda que esté comprimiendo la cavidad abdominal, como un cinturón, pantalones ajustados o un botón de la falda. La presión intensa sobre un abdomen hinchado e inflamado es un tormento físico considerable. Si es posible, lo mejor es trasladarse con calma a un lugar tranquilo, apartado y con sombra. Sin embargo, es importante recordar que bajo ninguna circunstancia se debe obligar al paciente a caminar si el dolor se irradia a las extremidades inferiores o al sacro, lo que indica irritación de los nervios pélvicos. En tal caso, es mucho más seguro esperar a que pase la ola más fuerte en el área donde se encuentra el paciente, procurando únicamente aislarse del suelo frío.
Equipo para bolsas de emergencia: Apoyo aquí y ahora.
Quienes acompañen a mujeres con endometriosis deben contar con un botiquín de emergencia bien organizado que permita aliviar rápidamente los síntomas en el lugar. Los parches térmicos autoadhesivos son una herramienta muy eficaz, que se aplica directamente a la ropa interior alrededor del abdomen inferior o la columna lumbar. El calor profundo bloquea la transmisión de las señales de dolor a nivel de la médula espinal y tiene un efecto antiespasmódico mucho más rápido que los medicamentos orales, que, en estado de shock, se absorben en el tracto gastrointestinal con un retraso considerable.
También se debe incluir agua sin gas en el botiquín, útil tanto para tragar medicamentos como para lavarse la cara o las sienes en caso de desmayo. Es fundamental tomar analgésicos y antiespasmódicos de forma regular, recetados por un médico y probados por el paciente. Administrar medicamentos nuevos y desconocidos durante un ataque es totalmente inaceptable. También conviene llevar un pequeño tentempié con azúcar o chocolate negro, ya que el estrés intenso puede provocar una rápida bajada de glucosa, causando temblores y debilidad en las manos. Toallitas húmedas y ropa interior de repuesto completan el botiquín, permitiendo refrescarse rápidamente y recuperar la sensación de control.
Apoyo emocional: Calma, serenidad y capacidad de tomar decisiones.
La reacción emocional de quienes te rodean influye directamente en la dinámica del ataque. El pánico, los gritos de auxilio o las preguntas confusas intensifican la ansiedad y el dolor. Es importante hablarle al paciente con calma y en un tono bajo, utilizando mensajes sencillos y claros que le transmitan seguridad, le inviten a respirar lentamente y le den todo el tiempo necesario para sobrellevar el momento difícil. Es fundamental evitar minimizar el sufrimiento con comentarios que sugieran exageración o una falsa sensación de seguridad, ya que se trata de un momento de agotamiento extremo para el paciente.
Una vez que el dolor más intenso haya disminuido, se debe brindar asistencia para que tome una decisión racional sobre los pasos a seguir. Se debe evaluar objetivamente si la paciente puede regresar a casa de forma segura en taxi o si será necesario un traslado en ambulancia o a la sala de urgencias de un hospital, por ejemplo, en caso de pérdida de conciencia, falta de respuesta a los medicamentos o sospecha de rotura de un quiste endometrial. Asumir el rol de quien toma las decisiones libera a la paciente de la carga del pensamiento analítico en un momento en que su sistema nervioso está bajo presión. La asistencia brindada en un entorno público principalmente le devuelve la dignidad, la sensación de seguridad y el respeto en una situación en la que su propio cuerpo le ha fallado.
Źródła:
Armor M, Lawson K, Wood A. Atención de urgencias: qué hacer durante un brote de endometriosis. Endometriosis UK, Londres, enero de 2021.
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Young K, Fisher J, Kirkman M. Reconocimiento y manejo de crisis de dolor ginecológico en espacios públicos. Journal of Emergency Nursing, volumen 45, número 5, páginas 512, septiembre de 2019.

